Dinero en pareja: cómo proteger la autonomía económica de las mujeres
Hablar de dinero en pareja sigue siendo un tema incómodo para muchas mujeres. Cómo se reparten los gastos, qué ocurre con los bienes, quién toma las decisiones financieras y qué pasa con la carrera profesional cuando llegan los hijos son conversaciones que pueden marcar profundamente la vida económica de una pareja.
Para abordar estos temas conversamos con Francisca Bravo, abogada especialista en Derecho de Familia, quien plantea un concepto central: la equidad puertas adentro.
La idea es sencilla, pero sus implicancias son importantes: una relación de pareja no debería traducirse en que una de las personas pierda autonomía económica, capacidad de decisión o patrimonio por asumir responsabilidades familiares y de cuidado.
¿Por qué hablar de dinero en pareja es tan importante?
Durante mucho tiempo, las mujeres estuvieron alejadas de los espacios relacionados con el dinero, el patrimonio y las decisiones económicas. La división tradicional entre trabajo remunerado y trabajo doméstico contribuyó a que los hombres tuvieran una mayor participación en el mercado laboral y financiero, mientras las mujeres quedaban principalmente vinculadas al cuidado del hogar y de los hijos.
Aunque esta realidad ha cambiado, sus efectos todavía pueden observarse.
Por eso, hablar de dinero antes de convivir, casarse o tener hijos no es una conversación poco romántica. Es una forma de anticiparse a decisiones que pueden tener consecuencias económicas durante décadas.
La planificación financiera en pareja también es una forma de cuidar la relación y proteger la autonomía de ambos.
¿Qué temas de dinero deberían conversar las parejas antes de casarse o convivir?
No existe una fórmula única para organizar las finanzas de una pareja, pero sí hay algunas conversaciones fundamentales.
1. Hablar abiertamente de dinero
El primer paso es reconocer que el dinero forma parte de la vida en común.
Ingresos, deudas, ahorros, gastos, patrimonio y proyectos futuros deberían ser temas que ambos conozcan y puedan conversar sin que una persona sea considerada "interesada" o "ambiciosa" por plantearlos.
2. Definir qué estilo de vida quieren tener
No todas las personas tienen la misma idea de una buena vida.
Para algunas parejas será importante viajar; para otras, comprar una vivienda, ahorrar, emprender o tener mayor tiempo libre. Definir estas prioridades permite establecer objetivos financieros comunes.
3. Conversar sobre la familia extensa
También es importante hablar sobre cuánto apoyo económico se entrega a padres, hermanos u otros familiares.
Este aspecto puede generar conflictos si una persona considera normal destinar parte importante de sus ingresos a su familia y la otra no comparte esa prioridad.
4. Hablar sobre hijos y cuidados
La llegada de los hijos puede producir un impacto económico considerable, especialmente cuando uno de los padres reduce su jornada laboral, deja temporalmente su trabajo o posterga su desarrollo profesional para asumir tareas de cuidado.
Por eso, antes de que ocurra, vale la pena conversar:
- ¿Quién reducirá su jornada laboral?
- ¿Cómo se repartirán las tareas de cuidado?
- ¿Cómo afectará esa decisión los ingresos de cada uno?
- ¿Cómo se compensará eventualmente la pérdida de ingresos o cotizaciones?
- ¿Qué ocurrirá con el ahorro y el patrimonio?
5. Proteger la autonomía económica
Una persona puede no tener independencia económica en un determinado momento y, aun así, conservar autonomía económica.
Por ejemplo, alguien puede estar temporalmente fuera del mercado laboral y contar con ahorros, bienes o recursos que le permitan tomar decisiones sin depender completamente de su pareja.
El objetivo es que la falta de un ingreso propio no implique perder capacidad de decisión.
¿Qué es la violencia económica?
La violencia económica es una dimensión de la violencia que puede aparecer cuando existe control, restricción o manipulación de los recursos económicos de otra persona.
Puede manifestarse de distintas maneras: controlar los ingresos de la pareja, impedirle acceder a recursos, limitar su capacidad para trabajar o tomar decisiones financieras, utilizar el dinero como mecanismo de control o dejar a una persona en una situación de dependencia económica.
También existen situaciones más difíciles de identificar, porque se encuentran en una zona gris.
Por ejemplo, que una persona controle constantemente los gastos de la otra o cuestione cada compra puede convertirse en una dinámica de control financiero, dependiendo del contexto y de cómo se ejerza.
Por eso, no todo conflicto por dinero constituye violencia económica. La diferencia está en aspectos como el control, la coerción, la privación de recursos y el impacto que estas conductas tienen sobre la autonomía de la persona.
Regímenes matrimoniales en Chile: sociedad conyugal, separación de bienes y participación en los gananciales
Una de las decisiones que deben considerar las parejas que contraen matrimonio en Chile es el régimen patrimonial que regirá su relación.
En términos generales, existen tres alternativas:
Sociedad conyugal
Es un régimen en el que existe una comunidad patrimonial con reglas específicas establecidas por la legislación chilena.
Separación de bienes
Cada cónyuge administra y mantiene, en términos generales, su propio patrimonio.
Participación en los gananciales
Durante el matrimonio cada cónyuge administra separadamente sus bienes, pero al terminar el régimen se determina la diferencia entre los incrementos patrimoniales obtenidos por cada uno, de acuerdo con las reglas legales aplicables.
No existe un régimen matrimonial universalmente mejor. La conveniencia depende de la situación patrimonial, familiar y económica de cada pareja.
Por eso, elegir un régimen matrimonial debería ser una decisión informada y no simplemente una elección automática.
¿Qué pasa si una mujer deja de trabajar para cuidar a sus hijos?
Este es uno de los puntos centrales de la conversación.
Cuando una mujer reduce su jornada laboral, deja de trabajar o posterga su carrera profesional para hacerse cargo del hogar y de los hijos, puede producirse una importante diferencia patrimonial a largo plazo.
No se trata solamente del sueldo que deja de recibir.
También pueden verse afectados:
- las cotizaciones previsionales;
- los ahorros;
- las posibilidades de ascenso;
- la experiencia profesional;
- la capacidad futura de generar ingresos;
- la acumulación de patrimonio;
- y, eventualmente, la pensión de jubilación.
Por eso es importante que las parejas no consideren el trabajo de cuidados como una actividad "sin costo".
El cuidado también tiene un impacto económico.
Compensación económica: ¿qué ocurre después de una separación o divorcio?
En Chile existe la figura de la compensación económica, que busca considerar el menoscabo económico que puede haber sufrido uno de los cónyuges como consecuencia de haberse dedicado al cuidado de los hijos o del hogar, en determinadas circunstancias previstas por la ley.
Sin embargo, como explica Francisca Bravo, esta herramienta aparece cuando la relación ya terminó y requiere un proceso posterior.
Por eso, una de las ideas centrales de la entrevista es que la protección económica no debería comenzar solamente cuando llega una separación.
La planificación patrimonial debería realizarse durante la vida en pareja y no únicamente cuando la relación termina.
¿Por qué la autonomía económica es especialmente importante después de los 50?
La etapa de los 50 años puede significar un momento de importantes cambios personales, laborales y familiares.
Los hijos pueden haber crecido, las prioridades pueden cambiar y algunas personas comienzan a preguntarse qué quieren hacer durante las siguientes décadas.
En este contexto, la autonomía económica adquiere una importancia especial.
Una mujer que ha postergado durante años su carrera profesional puede encontrarse con menores oportunidades laborales y con una menor capacidad de ahorro o cotización previsional.
Por eso, la planificación para la vejez no debería comenzar a los 50 años.
Las decisiones tomadas desde los 20, 30 y 40 años pueden tener un impacto considerable sobre la situación económica durante la jubilación.
La previsión y la jubilación también son parte de la conversación de pareja
Un error frecuente es pensar que, si ambos miembros de la pareja seguirán juntos, no importa quién tenga la mejor pensión.
Pero una pensión pertenece a quien la recibe.
Lo mismo ocurre con determinados bienes, ingresos o fuentes de patrimonio.
Por eso, decir "vamos a vivir bien cuando seamos mayores" no necesariamente significa que ambos tendrán el mismo nivel de autonomía económica.
Una planificación adecuada debería considerar:
- cuánto ha cotizado cada persona;
- cuáles son sus ahorros previsionales;
- qué patrimonio tiene cada uno;
- qué bienes poseen en conjunto;
- qué ingresos podrían recibir durante la jubilación;
- y qué ocurriría si la pareja se separara o uno de ellos falleciera.
El objetivo no es asumir que la pareja terminará separándose, sino evitar que permanecer en una relación sea una condición necesaria para mantener una determinada calidad de vida.
La teoría del "yogur vacío": gastar versus construir patrimonio
Durante la entrevista aparece una idea especialmente interesante: la teoría del yogur vacío.
La metáfora plantea una diferencia entre gastar dinero en bienes y servicios que desaparecen después de ser consumidos y utilizar dinero para construir patrimonio.
Por ejemplo, una persona puede destinar buena parte de sus ingresos a alimentación, gastos cotidianos, actividades familiares, educación o servicios.
Otra puede utilizar una proporción importante de sus ingresos para pagar un crédito hipotecario, comprar activos o realizar inversiones.
Ambas pueden estar aportando cantidades similares al hogar, pero después de 20 o 30 años la situación patrimonial puede ser muy diferente.
Una persona puede haber gastado prácticamente todo su aporte en consumo cotidiano, mientras la otra acumuló activos.
De ahí la importancia de preguntarse no solamente:
"¿Cuánto aporta cada uno?"
sino también:
"¿Qué estamos construyendo con lo que aporta cada uno?"
Equidad económica en pareja: una conversación que debería comenzar antes
La equidad económica no significa necesariamente que ambos tengan exactamente los mismos ingresos o que todos los gastos se dividan en partes iguales.
Significa que las decisiones económicas consideren el aporte de cada persona, incluido aquel trabajo que no recibe remuneración directa.
El cuidado de los hijos, las tareas domésticas y el apoyo a la carrera profesional de la pareja también pueden tener consecuencias económicas.
Por eso, construir una relación financieramente saludable requiere conversaciones periódicas sobre:
- ingresos;
- gastos;
- deudas;
- ahorros;
- inversiones;
- patrimonio;
- trabajo de cuidados;
- previsión;
- proyectos personales;
- y autonomía económica.
Hablar de dinero no es falta de romanticismo. Es una forma de construir acuerdos más transparentes y de reducir desequilibrios que pueden hacerse mucho más difíciles de solucionar con el paso de los años.
Preguntas frecuentes sobre dinero, pareja y autonomía económica
¿Es necesario hablar de dinero antes de casarse?
Sí. Es recomendable conversar sobre ingresos, deudas, patrimonio, gastos, objetivos financieros, hijos, cuidados y régimen patrimonial antes de tomar decisiones de largo plazo.
¿Cuál es el mejor régimen matrimonial en Chile?
No existe uno que sea mejor para todas las parejas. La elección entre sociedad conyugal, separación de bienes y participación en los gananciales depende de las circunstancias personales, familiares y patrimoniales de cada caso.
¿Qué es la autonomía económica?
Es la capacidad de contar con recursos y capacidad de decisión suficientes para tomar decisiones sobre la propia vida sin depender completamente del control económico de otra persona.
¿Qué es la violencia económica?
Es una forma de violencia que puede involucrar control, restricción, privación o manipulación de los recursos económicos de una persona. No todo conflicto financiero constituye violencia económica, por lo que es importante considerar el contexto y las conductas concretas.
¿Por qué es importante planificar la jubilación en pareja?
Porque las diferencias de ingresos, cotizaciones y patrimonio acumuladas durante la vida laboral pueden traducirse en diferencias importantes durante la vejez. La planificación debería considerar la autonomía económica de cada integrante de la pareja.
Dinero, pareja y menopausia: una conversación que también importa
La menopausia no es solamente una etapa relacionada con cambios físicos y hormonales. Para muchas mujeres también coincide con transformaciones laborales, familiares y personales.
Puede ser un momento para revisar la trayectoria profesional, la situación patrimonial, las cotizaciones previsionales, los proyectos personales y la forma en que se toman las decisiones económicas dentro de la pareja.
La pregunta de fondo no es solamente cuánto dinero tiene una familia, sino qué nivel de autonomía económica tiene cada una de las personas que la componen.
Y esa conversación, idealmente, debería comenzar mucho antes de llegar a los 50.