Monserrat Álvarez conversa con Trinidad Barriga ginecóloga experta en peri+menopausia.

 

Menopausia: síntomas, etapas y opciones para sentirte mejor

La menopausia es una etapa natural de la vida, pero eso no significa que todas las mujeres la vivan de la misma manera.

Mientras algunas atraviesan la transición prácticamente sin síntomas, otras experimentan sofocos, alteraciones del sueño, cambios en el estado de ánimo, cansancio, cambios en la sexualidad o molestias vaginales que pueden afectar significativamente su calidad de vida.

Además, los síntomas pueden comenzar años antes de la última menstruación. Por eso, esperar a que desaparezca completamente la regla para consultar no siempre tiene sentido.

En este artículo repasamos los principales temas abordados en la entrevista de So Wise con la ginecóloga especialista en menopausia Trinidad Barriga: las etapas de la transición menopáusica, sus síntomas más frecuentes, los cambios hormonales y las principales alternativas de tratamiento.

Importante: la información de este artículo es educativa y no sustituye una evaluación médica individual.

¿Qué es la menopausia?

Aunque habitualmente utilizamos la palabra “menopausia” para describir todo el período de cambios hormonales, técnicamente la menopausia es la última menstruación.

Se confirma retrospectivamente cuando han transcurrido 12 meses consecutivos sin menstruación, siempre que no exista otra causa que explique la ausencia de regla.

Sin embargo, los síntomas relacionados con el descenso de las hormonas ováricas pueden comenzar mucho antes.

Por eso es útil diferenciar entre perimenopausia, menopausia y postmenopausia.

¿Qué es la perimenopausia?

La perimenopausia es el período de transición hacia la menopausia.

Durante esta etapa los niveles hormonales comienzan a fluctuar y pueden aparecer cambios en el ciclo menstrual y diferentes síntomas.

Es posible experimentar:

  • Sofocos.
  • Sudoración nocturna.
  • Alteraciones del sueño.
  • Cambios de ánimo.
  • Ansiedad o irritabilidad.
  • Menor energía.
  • Cambios en la libido.
  • Sequedad vaginal.
  • Alteraciones de la función sexual.

Una característica importante es que estos síntomas pueden aparecer antes de que desaparezca la menstruación.

Por eso, no es necesario esperar a tener la última regla para consultar por síntomas compatibles con la transición menopáusica.

¿Cuáles son los síntomas más frecuentes de la menopausia?

Los síntomas de la menopausia son muy variables. Algunas mujeres tienen pocos o ninguno, mientras que otras presentan varios simultáneamente.

Entre los más conocidos están los sofocos o bochornos, pero no son los únicos.

1. Sofocos y sudoración nocturna

Los sofocos son episodios repentinos de sensación intensa de calor que pueden acompañarse de sudoración.

Pueden aparecer durante el día, pero también por la noche.

La disminución y fluctuación de los estrógenos afecta los mecanismos que regulan la temperatura corporal, lo que puede favorecer estos episodios.

Los sofocos pueden interferir con el sueño y, cuando son frecuentes, afectar significativamente la calidad de vida.

Su duración es muy variable. Algunas mujeres los experimentan durante un período relativamente corto, mientras que otras pueden tener síntomas durante muchos años.

2. Cambios en el estado de ánimo

Durante la transición menopáusica pueden aparecer cambios en el estado de ánimo, irritabilidad, ansiedad, mayor sensibilidad emocional o sensación de bajo ánimo.

Las fluctuaciones hormonales pueden interactuar con diferentes mecanismos cerebrales, pero es importante recordar que el estado de ánimo tiene múltiples determinantes.

El estrés, los problemas personales, la falta de sueño, antecedentes de depresión y otros factores también pueden influir.

En mujeres con antecedentes de depresión, la transición menopáusica puede coincidir con un mayor riesgo de presentar nuevamente síntomas depresivos.

Por eso, los cambios importantes de ánimo no deberían atribuirse automáticamente a “las hormonas”.

3. Problemas de sueño

El sueño puede cambiar durante la perimenopausia y la menopausia.

Algunas mujeres tienen dificultades para quedarse dormidas, mientras que otras se despiertan durante la noche o demasiado temprano.

Los sofocos y la sudoración nocturna pueden contribuir al problema, pero no son la única causa.

Dormir mal de forma continuada puede, además, aumentar el cansancio, afectar al estado de ánimo y dificultar la concentración.

4. Cambios en el peso y la composición corporal

El aumento de peso durante la mediana edad es frecuente, pero sería incorrecto atribuirlo exclusivamente a la menopausia.

Con el envejecimiento se producen cambios en el metabolismo y, especialmente, en la masa muscular y la composición corporal.

Durante la transición menopáusica también puede producirse una redistribución de la grasa corporal hacia la zona abdominal.

Por eso, además de la alimentación, el entrenamiento de fuerza y la actividad física regular adquieren especial importancia durante esta etapa.

5. Cambios en la piel y el cabello

Los estrógenos participan en diferentes procesos relacionados con la piel.

Con el descenso de los estrógenos pueden producirse cambios como:

  • Mayor sequedad.
  • Pérdida de elasticidad.
  • Cambios en el grosor de la piel.
  • Alteraciones relacionadas con el cabello.

Estos cambios también están relacionados con el envejecimiento normal, por lo que no todos los cambios cutáneos o capilares durante esta etapa pueden atribuirse exclusivamente a la menopausia.

6. Menopausia y libido

La disminución del deseo sexual es una preocupación frecuente durante la menopausia.

Pero la libido no depende de una única hormona.

Puede verse afectada por:

  • Cambios hormonales.
  • Problemas de sueño.
  • Estrés.
  • Estado de ánimo.
  • Medicamentos.
  • Problemas de pareja.
  • Dolor durante las relaciones sexuales.
  • Sequedad vaginal.
  • Otros problemas de salud.

La testosterona tiene un papel en la función sexual femenina y puede ser una opción terapéutica en situaciones concretas, pero no toda disminución de libido requiere testosterona.

Es importante investigar primero las diferentes causas posibles.

7. Sequedad vaginal y dolor durante las relaciones sexuales

La disminución de estrógenos puede producir cambios en los tejidos de la vagina y la vulva.

La mucosa puede volverse más fina y menos elástica y puede disminuir la lubricación.

Esto puede provocar:

  • Sequedad vaginal.
  • Ardor o molestias.
  • Menor lubricación.
  • Dolor durante las relaciones sexuales.

Cuando existe dolor, puede generarse además un círculo que afecta al deseo sexual: si la actividad sexual se asocia repetidamente con dolor, es comprensible que disminuyan las ganas de mantener relaciones.

Por eso, la sexualidad debería formar parte de la evaluación de la salud durante la menopausia.

8. Cambios urinarios e infecciones urinarias

Los cambios relacionados con el descenso de estrógenos también pueden afectar al aparato genitourinario.

Algunas mujeres presentan:

  • Mayor frecuencia urinaria.
  • Urgencia.
  • Molestias al orinar.
  • Sequedad o irritación vulvovaginal.
  • Mayor predisposición a infecciones urinarias recurrentes.

Estos síntomas forman parte de lo que actualmente se denomina síndrome genitourinario de la menopausia.

En determinados casos, el estrógeno vaginal puede ser una alternativa terapéutica eficaz, pero debe ser indicado teniendo en cuenta la historia clínica de cada mujer.


Terapia hormonal para la menopausia

Durante muchos años existió un gran temor alrededor de la terapia hormonal de la menopausia, especialmente por su posible relación con el cáncer de mama y las enfermedades cardiovasculares.

Parte de este temor se originó tras la publicación de los primeros resultados del estudio Women's Health Initiative (WHI) a comienzos de los años 2000.

Sin embargo, la interpretación posterior de estos resultados ha sido mucho más matizada.

La edad a la que se inicia la terapia, el tiempo desde la menopausia, el tipo de hormona utilizada, la vía de administración y los antecedentes de cada mujer son factores relevantes para valorar sus beneficios y riesgos.

Por eso, actualmente no resulta adecuado afirmar simplemente que “la terapia hormonal causa cáncer” o que es “segura para todas las mujeres”.

La realidad es más compleja.

¿Qué hormonas se utilizan?

La terapia hormonal para la menopausia puede utilizar:

  • Estrógeno.
  • Progestágeno/progesterona, cuando es necesario proteger el endometrio.
  • En determinadas circunstancias, otros tratamientos hormonales pueden considerarse.

La elección depende de las características de cada mujer.

¿Por qué algunas mujeres necesitan progesterona?

Cuando una mujer conserva el útero y utiliza estrógeno sistémico, generalmente necesita también un progestágeno para proteger el endometrio.

Esto se debe a que el estrógeno sin oposición puede estimular el crecimiento del endometrio y aumentar el riesgo de hiperplasia y cáncer endometrial.

En cambio, una mujer que no tiene útero generalmente no necesita esa protección endometrial.

¿Cómo se administra la terapia hormonal?

Existen diferentes vías de administración.

El estrógeno puede administrarse, dependiendo del país y de la disponibilidad, mediante:

  • Gel.
  • Parches.
  • Comprimidos.
  • Otras formulaciones.

También existe tratamiento hormonal local vaginal, utilizado principalmente para síntomas genitourinarios como sequedad, molestias o determinados problemas urinarios.

La elección de una vía frente a otra depende de los síntomas y del perfil médico de cada mujer.


¿Quiénes no pueden utilizar terapia hormonal?

No todas las mujeres son candidatas a terapia hormonal sistémica.

La decisión requiere una evaluación individual, especialmente cuando existen antecedentes como determinados:

  • Cánceres hormonodependientes.
  • Eventos cardiovasculares.
  • Accidentes cerebrovasculares.
  • Tromboembolismo.
  • Enfermedades hepáticas u otras condiciones específicas.

Además, las contraindicaciones dependen del tipo de terapia, la vía de administración y la situación clínica.

Por eso, no es correcto aplicar una lista rígida de “sí” o “no” a todas las mujeres.


¿Qué alternativas existen si no quiero o no puedo utilizar hormonas?

También existen tratamientos no hormonales para algunos síntomas de la menopausia.

Dependiendo del síntoma y de la situación clínica, pueden utilizarse diferentes estrategias farmacológicas y no farmacológicas.

Entre las opciones mencionadas en la entrevista están determinados antidepresivos y otros medicamentos específicos para los síntomas vasomotores.

Además, existen medidas de estilo de vida que pueden contribuir al bienestar general:

  • Actividad física regular.
  • Entrenamiento de fuerza.
  • Alimentación equilibrada.
  • Evitar el tabaco.
  • Moderar el consumo de alcohol.
  • Mantener horarios regulares de sueño.
  • Abordar el estrés.
  • Tratar específicamente la sequedad o el dolor vaginal cuando estén presentes.

El tratamiento debe adaptarse al síntoma que más afecta a cada mujer.


¿Hay que esperar a la última menstruación para tratar los síntomas?

No necesariamente.

Este es uno de los mensajes más relevantes de la entrevista.

La perimenopausia puede comenzar años antes de la última menstruación y los síntomas pueden aparecer durante este período.

Si una mujer empieza a experimentar sofocos, alteraciones del sueño, cambios importantes de ánimo, problemas sexuales u otros síntomas que afectan su vida cotidiana, puede consultar antes de que desaparezca la menstruación.

No es necesario simplemente “aguantar” porque todavía exista el período.


Menopausia: una etapa que merece atención

La menopausia no es una enfermedad. Es una etapa normal de la vida.

Pero que sea natural no significa que haya que aceptar síntomas incapacitantes como inevitables.

El objetivo del tratamiento no debería ser medicalizar a todas las mujeres, sino identificar a aquellas que tienen síntomas relevantes, evaluar sus causas y ofrecer opciones adecuadas.

La mejor estrategia puede ser diferente para cada persona: desde cambios en el estilo de vida hasta tratamientos locales, terapia hormonal o alternativas no hormonales.

La clave está en una evaluación individual y en tomar decisiones informadas.

Preguntas frecuentes sobre la menopausia

¿A qué edad comienza la menopausia?

La edad varía entre mujeres. La menopausia natural suele producirse alrededor de los 50 años, pero la transición puede comenzar varios años antes.

¿Cuáles son los primeros síntomas de la menopausia?

Los cambios en el ciclo menstrual, sofocos, alteraciones del sueño, cambios de ánimo y síntomas relacionados con la función sexual pueden aparecer durante la perimenopausia.

¿Cuánto duran los sofocos?

Su duración es muy variable. Algunas mujeres los presentan durante unos pocos años y otras durante más tiempo.

¿La menopausia provoca aumento de peso?

La menopausia puede contribuir a cambios en la distribución de la grasa y la composición corporal, pero el aumento de peso durante la mediana edad tiene múltiples causas, entre ellas el envejecimiento y la pérdida de masa muscular.

¿La terapia hormonal es segura?

Puede ser una opción segura y eficaz para muchas mujeres correctamente seleccionadas, pero no es apropiada para todas. Los beneficios y riesgos deben evaluarse individualmente.

¿La terapia hormonal aumenta el riesgo de cáncer de mama?

El riesgo depende del tipo de terapia, la combinación hormonal, la duración del tratamiento y las características individuales. No es correcto reducir la cuestión a un simple “sí” o “no”.

¿Qué puedo hacer si tengo síntomas de menopausia pero no quiero tomar hormonas?

Existen tratamientos no hormonales y estrategias de estilo de vida que pueden ayudar dependiendo de los síntomas. Un profesional puede ayudarte a elegir la alternativa más adecuada.


Conclusión

La menopausia es mucho más que el momento en que desaparece la menstruación. La transición puede comenzar años antes y afectar al sueño, el estado de ánimo, la sexualidad, la salud vaginal y urinaria, la composición corporal y el bienestar general.

No todas las mujeres necesitan tratamiento, pero tampoco es necesario asumir que sufrir síntomas importantes es algo que simplemente hay que soportar.

Conocer qué está ocurriendo permite identificar las opciones disponibles y tomar decisiones informadas junto con un profesional de la salud.

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