Síntomas comunes de la peri + menopausia

1- Cambios de peso: Reforzar un estilo de vida saludable

En la mayoría de las mujeres se produce un aumento del peso corporal debido a los cambios hormonales. Abdomen, caderas y muslos son las zonas que experimentan un cambio más evidente. Sin embargo, esto no se debe exclusivamente a la menopausia. El envejecimiento (disminución de masa muscular y ralentizamiento del metabolismo), factores genéticos y ciertos estilos de vida, suman causas.

Los especialistas coinciden en que durante el climaterio la actividad deportiva constante, una alimentación balanceada, un buen dormir y la ingesta acotada de alcohol son primordiales para mantener un peso adecuado y evitar enfermedades cardiovasculares y diabetes tipo 2.


2- Mal dormir: Una pesadilla

Parece inimaginable acercarse a los 50, en el caso de muchas ya haber criado, y no poder tener una noche de sueño continuo. Una estafa.

Son contundentes las investigaciones que demuestran que en peri+menopausia las mujeres desarrollamos diferentes tipos y grados de trastornos del sueño con consecuencias en el desempeño diario, irritabilidad e, incluso, aumento del apetito y del peso corporal.

Insomnio, ronquido, apnea del sueño y síndrome de piernas inquietas son los trastornos más comunes, de acuerdo con el Instituto Europeo del Sueño. Y es que los cambios hormonales tienen efectos neurovegetativos vinculados al sueño y sus trastornos.

No es todo. Los bochornos y la ansiedad propia de esta etapa también pueden alterar un buen dormir. Paciencia. Vale la pena informarse, tomar buenas determinaciones de tratamientos y estilos de vida.

 

3- Ciclos irregulares: Primeras señales

Antes de que se termine definitivamente la menstruación y llegue la menopausia, las reglas experimentan cambios y se vuelven “irregulares”. En algunos casos el sangrado dura más o menos días que lo habitual; en otros, el flujo es más o menos intenso.

En caso de flujos abundantes hay que estar atentas y consultar a un especialista, ya que puede generar anemia. En lo inmediato, se sentirá una especial baja de energía. A largo plazo, una anemia no tratada puede transformarse en crónica y golpear fuerte en la vejez.

Esto se debe a los cambios en la producción hormonal. Se recomienda llevar un registro de esos cambios en la menstruación. En ciertos casos puede ser indicio de anomalías en el útero.

 

4- Cambios de humor y ánimo: Ni yo me entiendo

En esta etapa de niveles de estrógeno que suben y bajan, de transformaciones físicas y psíquicas profundas, nos volvemos especialmente vulnerables. En Chile el 76% de las mujeres sufre de cambios de ánimo, que en algunos casos podrían generar depresión.

“Menopáusicas”, “cambiantes”, “volátiles”, “locas” escucharemos de otros o de nosotras mismas. Suma y sigue, pero razones sobran. Los estrógenos actúan sobre el sistema nervioso central. Por otro lado, problemas en la calidad del sueño generan cansancio, irritabilidad y alteraciones en la concentración.

Cambios de humor, tristeza, sensación de decaimiento y baja autoestima pueden aparecer. Podría afirmarse que todas esas sensaciones e incomodidades son parte de esta nueva etapa por la que transitamos las mujeres. Sin embargo, cada una las experimentará de manera distinta, con mayor o menor intensidad, y es importante legitimarlas y acudir a un especialista en caso necesario.

 

5- Niebla mental o “brain fog”: Mi cabeza es un desastre 

Tras la pandemia del Covid-19 se comenzó a usar habitualmente este término, dando cuenta de los efectos que describen los pacientes semanas o meses después de ser dados de alta. Pero antes ya se hablaba del “brain fog” relacionado a la menopausia: la “niebla mental menopáusica”. Ésta se caracteriza por la pérdida de memoria de corto plazo y olvidos, asociados a la disminución de progesterona y estrógeno.

El mal dormir sólo suma antecedentes para entender lo que sucede en la cabeza de las mujeres en esta etapa de la vida. Un escenario de fragilidad, especialmente en la perimenopausia, que luego tiende a mejorar.

Este síntoma es multifactorial y además de los cambios hormonales que suceden en la peri + menopausia se puede ver afectado por otras causas como mal dormir, el estrés, mala alimentación, deshidratación, depresión, algunos medicamentos y otras condiciones de salud o infecciones. La terapia de reemplazo hormonal (TRH) puede ayudar, pero no siempre. Terapias anti estrés y ansiedad como la meditación son de gran ayuda. Comer saludablemente, bajar la ingesta de alcohol y azúcar, una rutina de ejercicios para aumentar el flujo sanguíneo y la oxigenación del cerebro así como mantenerlo activo a través de juegos que ayuden con la memoria o el estudio de algo que nos interese que ayuden son estrategias que sirven mucho.

 

6- Bochornos y sudoración nocturna

Un golpe de transpiración en medio de una reunión de trabajo. Repentinamente empapada de cara, axilas, pechugas y entrepiernas. Despertar a mitad de la noche con el pijama y la cama mojados, al punto que no queda otra que cambiar todo.

Son los bochornos y la sudoración nocturna. Algunas padecen ambos. Algunas, uno de los dos. Otras se salvan de todo.

Tanto mal rato y amenaza de pasar una gran vergüenza tiene una explicación simple: la disminución de los estrógenos genera un efecto en el hipotálamo, responsable de, entre varias cosas, controlar la temperatura corporal. “Confundido” el hipotálamo, el cerebro informa a los vasos sanguíneos y al sistema nervioso que bajen el calor del cuerpo. El sudor repentino, más o menos abundante, es un mecanismo para bajar esa temperatura.

¿Qué hacer? El autoconocimiento en esta etapa es vital. Aprender a vestir "estratégicamente". Llevar una muda, si hace calor exponerse a ventilación cruzada o estar cerca de una salida. También evitar las comidas picantes, mucha cafeína y controlar la ingesta de alcohol puede ayudar.

Médicamente, la terapia de reemplazo hormonal o no hormonal pueden acotar estas molestias.

 

7- Debilitamiento del pelo, uñas y sequedad de la piel 

La baja en la producción de estrógenos, responsables del crecimiento del pelo, genera debilitamiento y caída. Un camino recomendable es el consumo de multivitamínicos bajo orientación médica (colágeno y biotina).

La piel también se ve afectada: se reseca. Hay pérdida de colágeno y aparecen arrugas. En algunos casos se gatilla acné.

Para prevenir y aliviar la sequedad general de la piel y todo el cuerpo es importante tomar suficiente agua para mantener la hidratación. Las bebidas, café y té no sirven. Para la piel usar cremas hidratantes y gotas para la sequedad de los ojos.

 

8- Síndrome genitourinario de la menopausia (SGM): ¿Realmente me está pasando todo esto?

Sequedad vaginaldisminución de la lubricación, molestias, ardor y dolor durante las relaciones sexuales, son algunos de los síntomas del SGM que sufren cerca del 75% de las mujeres en peri+menopausia.

Tras la llegada de la menopausia, como consecuencia de la disminución de los estrógenos, los tejidos de la vagina se vuelven más delgados y se irritan con mayor facilidad.

Para combatir esa sequedad y dolor, también conocida como “vaginitis atrófica” o “atrofia vaginal", los especialistas sugieren la estimulación en la zona. Complementariamente, se pueden usar hidratantes, lubricantes, cremas, tabletas, óvulos o anillos con bajas concentraciones de estrógenos. También está el láser vaginal que puede mejorar la calidad de los tejidos. En todos los casos la supervisión médica es primordial.

A las posibles consecuencias en el ánimo, la autoestima, la vida sexual y de pareja que genera lo antes descrito, se suma la posibilidad de infecciones urinarias recurrentes.

Otro capítulo podría titularse “cuánto pipí cabe en mi vejiga”. Una, dos, tres, cuatro, cinco, seis idas al baño por noche aparecen desde la perimenopausia, y lo que fue alguna vez el tiempo de descanso se transforma en un sueño interrumpido y malos despertares.

Nuevamente se trata del desequilibrio hormonal que debilita el músculo detrusor de la vejiga, lo que dificulta su vaciado. La acumulación de orina, a su vez, aumenta el riesgo de infecciones.

No es todo. Un estornudo, un ataque de risa, un mínimo esfuerzo físico, o nada en particular, pueden provocar la pérdida involuntaria de orina. Se recuerda como anécdota “tragicómica”, pero en su momento se vive como un shock.

 

9- Cambios en la libido: El mundo puede volverse opaco

Las mujeres experimentamos períodos de altos y bajos en el deseo sexual a lo largo de la vida. Malos momentos anímicos, estrés, embarazo y enfermedad pueden generar un desplome de las ganas y el erotismo. La peri+menopausia no es la excepción, pero tal vez su onda expansiva es de mayor alcance.

Cifras de la Sociedad Británica de la Menopausia apuntan a que la disminución del apetito sexual afecta a al menos un 15% de las mujeres durante esta fase. La causa es la disminución de la producción de estrógeno y testosterona. Junto a eso, puede haber sequedad de los tejidos vaginales y, por ello, dolor durante las relaciones sexuales.

Nos quedaríamos cortas si redujéramos el impacto de la baja del deseo sexual a la genitalidad. Se abre aquí una problemática personal y de pareja. La libido es un deseo vital que tiñe todos los aspectos de la existencia. Por lo mismo, si se ve afectada vale la pena abordar el problema con especialistas e indagar en los tratamientos disponibles.

 

10- Menopausia: ¿Tiene algo bueno todo esto? 

¡Sí, absolutamente!

Partamos por celebrar que, tras años de molestias, le decimos adiós a las menstruaciones. Cómodas el mes completo y para siempre y con un gasto menos en toallitas y tampones. Qué maravilla no volver a sufrir del Síndrome Pre Menstrual (SPM).

Y hay más. La menopausia “llega” cuando ya tenemos una vida. La que hayamos elegido o podido hacer. Trabajo, amigos, independencia económica en muchos casos, y crianza, si hay hijos, están encaminados. Tenemos un camino recorrido y ya hemos construido una identidad. Tenemos un criterio formado a costa de experiencias.

Y eso no es todo:

  • Sabemos lo que queremos y nos cuesta menos decir que no cuando es necesario.
  • Podemos irnos a la cama temprano y no salir cuando estamos cansadas sin sentir que nos estamos perdiendo de algo.
  • Sabemos valorar a los amigos y nuestras amistades tienen historia.
  • Somos más honestas con nosotras mismas y los demás y sabemos cuándo alguien no lo es.
  • Reconocemos con mayor facilidad lo que es importante y lo que no. Eso nos hace más libres.

Somos más sabias.

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