Testosterona en la menopausia: ¿para qué sirve y cuándo se utiliza?
Durante la menopausia, los cambios hormonales pueden afectar distintos aspectos de la salud y el bienestar. Entre ellos, algunas mujeres experimentan una disminución del deseo sexual, molestias durante las relaciones sexuales o cambios en la respuesta sexual.
En determinados casos, la testosterona en la menopausia puede ser considerada como parte del abordaje hormonal. Sin embargo, no todas las mujeres necesitan testosterona y su utilización debe evaluarse de manera individual por un profesional de la salud.
En una entrevista publicada por So Wise, una especialista aborda cuándo puede considerarse la testosterona, cómo se administra y cuáles son algunos de los posibles efectos adversos asociados a concentraciones excesivamente elevadas.
¿Para qué sirve la testosterona en la menopausia?
La testosterona es una hormona que también está presente en el organismo femenino, aunque en concentraciones mucho menores que en los hombres.
Durante la menopausia, algunas mujeres pueden experimentar una disminución del deseo sexual. Cuando este problema persiste después de evaluar y tratar otros factores, la testosterona puede considerarse como una alternativa terapéutica en determinados casos.
Uno de los principales objetivos de su utilización en mujeres es mejorar el deseo sexual y la función sexual, siempre dentro de una evaluación médica individual.
Es importante no interpretar esto como que cualquier mujer con menopausia necesita testosterona. La terapia hormonal debe adaptarse a los síntomas, antecedentes y características de cada persona.
Testosterona y libido femenina
La disminución de la libido es uno de los motivos por los que puede plantearse el uso de testosterona durante la menopausia.
Sin embargo, el deseo sexual femenino no depende exclusivamente de las hormonas. Factores físicos, psicológicos, emocionales, relacionales y determinados medicamentos también pueden influir.
Por este motivo, antes de incorporar testosterona al tratamiento es importante realizar una evaluación integral.
Además, la propia terapia hormonal con estrógeno y progesterona, cuando está indicada, puede mejorar algunos síntomas que afectan indirectamente a la vida sexual, como la sequedad vaginal, la lubricación insuficiente o el dolor durante las relaciones sexuales.
Por eso, la testosterona no debería considerarse automáticamente como el primer tratamiento para cualquier problema de libido durante la menopausia.
¿Todas las mujeres menopáusicas necesitan testosterona?
No.
Este es uno de los mensajes más importantes que conviene extraer de la entrevista.
La testosterona puede ser una herramienta terapéutica para determinadas mujeres, pero no está indicada de forma rutinaria para todas las mujeres durante la menopausia.
La decisión depende de los síntomas, los antecedentes médicos, otros tratamientos utilizados y la valoración del profesional que lleva el caso.
En particular, es importante diferenciar entre tener un determinado resultado en un análisis de sangre y tener una indicación clínica para utilizar testosterona. Un nivel hormonal aislado no debería ser, por sí mismo, la única razón para iniciar un tratamiento.
¿Cómo se administra la testosterona en mujeres?
En la entrevista se destaca especialmente la utilización de testosterona en gel.
Una de las ventajas de esta vía, según explica la especialista, es que permite realizar ajustes de dosis de manera progresiva. El objetivo es evitar concentraciones excesivamente elevadas de testosterona.
Esto es relevante porque utilizar una dosis superior a la necesaria puede aumentar la aparición de efectos adversos.
¿Qué ocurre con los pellets o implantes de testosterona?
Los pellets son pequeños implantes que se colocan debajo de la piel y liberan hormona progresivamente.
La especialista entrevistada expresa preocupación por su utilización a dosis elevadas en mujeres, principalmente porque una vez implantados no permiten ajustar o retirar inmediatamente la cantidad de hormona administrada.
Cuando se alcanzan niveles suprafisiológicos de testosterona, pueden aparecer efectos androgénicos no deseados.
Por ello, la elección de la vía y la dosis debe realizarse con criterio médico.
Efectos secundarios de la testosterona en mujeres
La testosterona puede producir efectos adversos, especialmente cuando las concentraciones son demasiado elevadas.
Entre los efectos mencionados en la entrevista se encuentran:
- Acné.
- Aumento del vello corporal.
- Cambios en el olor de la transpiración.
- Caída del cabello.
- Cambios en la voz.
- Aumento del tamaño del clítoris.
- Posibles cambios en el estado de ánimo o irritabilidad.
Los efectos más relacionados con la virilización son especialmente importantes porque algunos pueden ser difíciles o imposibles de revertir, como determinados cambios en la voz o en los genitales.
Por esta razón, utilizar testosterona sin supervisión médica o recurrir a dosis elevadas no es recomendable.
¿La testosterona puede causar irritabilidad?
La respuesta de la entrevista es que puede ocurrir, pero no se considera un efecto típico o frecuente a las dosis utilizadas habitualmente.
Cada mujer puede responder de manera diferente a las hormonas. Si aparecen cambios importantes en el estado de ánimo después de comenzar un tratamiento, es recomendable comunicarlo al profesional que lo indicó para valorar si existe relación con la terapia y si es necesario modificarla.
¿La testosterona puede utilizarse sola?
La entrevista también plantea la posibilidad de utilizar testosterona sin terapia hormonal convencional en determinadas mujeres.
Sin embargo, este punto requiere especial cautela.
La testosterona no sustituye automáticamente al estrógeno cuando existen síntomas o indicaciones para utilizar estrógenos durante la menopausia. La decisión de utilizar una hormona sola o combinada depende de la situación clínica concreta.
Por eso, no debería utilizarse testosterona por cuenta propia como sustituto de la terapia hormonal de la menopausia.
¿Es segura la testosterona durante la menopausia?
La seguridad depende de factores como la dosis, la vía de administración, el tiempo de tratamiento y las características individuales de la paciente.
Una cuestión fundamental es evitar alcanzar niveles suprafisiológicos.
También es necesario valorar antecedentes médicos y posibles contraindicaciones antes de iniciar cualquier terapia hormonal.
Por eso, la testosterona debe utilizarse con indicación y seguimiento médico, especialmente cuando se administra como parte de un tratamiento hormonal para la menopausia.
Testosterona en la menopausia: lo más importante
La testosterona puede tener un papel en el tratamiento de algunas mujeres menopáusicas, particularmente cuando existe un problema persistente de deseo sexual que ha sido adecuadamente evaluado.
Pero no es una hormona que todas las mujeres necesiten.
Los puntos clave son:
- La testosterona puede utilizarse en determinadas mujeres durante la menopausia.
- Uno de sus principales usos clínicos en mujeres es el abordaje de determinadas alteraciones del deseo sexual.
- La terapia hormonal convencional puede ser suficiente para muchas mujeres.
- La dosis debe individualizarse y evitar concentraciones excesivamente elevadas.
- La testosterona en gel permite ajustar la dosis de manera progresiva.
- Los pellets a dosis elevadas presentan problemas de control de la exposición hormonal.
- Pueden aparecer efectos secundarios como acné, aumento del vello y caída del cabello.
- Los niveles excesivos pueden producir signos de virilización potencialmente irreversibles.
- La testosterona no debe utilizarse sin evaluación y seguimiento profesional.
Preguntas frecuentes sobre testosterona y menopausia
¿La testosterona aumenta la libido en las mujeres?
Puede mejorar el deseo sexual en determinadas mujeres, particularmente en contextos clínicos específicos. No significa que sea necesaria para todas las mujeres con baja libido.
¿Todas las mujeres menopáusicas necesitan testosterona?
No. Su utilización debe individualizarse y responder a una indicación clínica concreta.
¿La testosterona en mujeres produce efectos secundarios?
Sí. Puede producir acné, aumento del vello, caída del cabello y otros efectos androgénicos, especialmente cuando se utilizan dosis excesivas.
¿Es mejor la testosterona en gel o en pellets?
La vía de administración debe decidirla un profesional. En la entrevista se destaca el gel por permitir una mayor capacidad de ajuste de la dosis y se cuestionan los pellets a dosis elevadas.
¿Puedo tomar testosterona para la menopausia sin receta?
No debería iniciarse un tratamiento con testosterona por cuenta propia. Requiere evaluación médica para determinar si existe una indicación y cuál sería la dosis y vía apropiadas.